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13 de abril de 2013

Sexta Entrada, Gritos, dolor, muerte. Pecado en la edad media

Gritos, dolor, muerte. Pecado en la edad media

 “He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz”
Santa Teresa de Jesús

Europa medieval, luego de que la gran Roma se dividiera y con las invasiones bárbaras, fue dividida en reinos y el esplendor del gran imperio había terminado. Una institución religiosa que el Emperador romano Teodosio en Edicto de Tesalónica (380 d.C.) instauro como religión Oficial del Imperio Romano al catolicismo, que fue antecedido  por el Edicto de Milán (313) y el Concilio de Nicea (325) que fueron desarrollados bajo el mandato de Constantino I, en los cuales se declaraba la libertad de culto, lo que marcó el fin de la persecución de los cristianos  (Edicto de Milán), y se promulgaron las bases de la iglesia Romana (Concilio de Nicea). La lógica general de los acontecimientos llevaría a pensar que al acabar con el imperio romano su nueva religión al igual que muchas de sus costumbres y entidades fueran modificadas por las costumbres bárbaras.
Pero en el siglo VI la iglesia católica ya estaba presente en la mayoría de reinos paganos que habían destruido el imperio romano en los anteriores siglos[1], ahora estaban bajo no solo el poder religioso de la iglesia católica, también bajo un fuerte poder político y económico. La vida religiosa fue utilizada como medio para que los campesinos, burgueses, nobles y monarcas pagaran diezmo al papa (Vaticano) el cual se había convertido en la mayor figura de autoridad de todo el Noroeste de Europa. Basándose en la filosofía Patrística, funcionando como un ente político directo y sin tener ningún escrúpulo a la hora de tratar contra aquellas personas que no seguían las normas que ellos exigían cumplir, Así empezó lo que algunos llaman la venganza del Imperio Romano.
El ente encargado de eliminar la herejía e la faz de la tierra fue nombrado la Inquisición, llamada por el pueblo español como “la leyenda negra”[2] y fue fundada en 1184. Al inicio de la religión, todo aquel que incumplía la ley divina era excomulgado de la religión. Pero al adquirir el gran poder que se analizó anteriormente, se observa como no solo se excomulga al pecador, también se convierte automáticamente en enemigo del estado. El mismo San Agustín Acepto los fines de la Inquisición teniendo sus reservas, aunque algunos lo llaman el padre de la inquisición “Agustín, el último gran hombre de la antigüedad latina, se está pasando de la raya. La doctrina que aquí enuncia tendrá su eco a través de las épocas en las más crueles infamias ejecutadas con la más alta de las justificaciones. Agustín, padre de tantas cosas, también es padre de la Inquisición”[3]  Cahill no sé equivoca en su pensamiento ya que, “hasta el siglo XII la inquisición no aceptaba el castigo físico, en dicho siglo y gracias a el resurgimiento de la herejía organizada al sur de Francia […] La cual no coincidía con los puntos de vista de la Iglesia […] Como reacción ante esto, el Papa Inocencio III organiza una cruzada en contra de los albigenses promulgando una legislación punitiva contra ellos”[4]. Esto se marca en la bula “Ad abolendam” (1184) que fue propuesta por el papa como un instrumento para terminar con la herejía, consistía en la creación del tribunal de la santa inquisición, y los encargados de ejecutar los castigos que fuesen promulgados por este eran los laicos. El poder inquisitorial les fue dado a los obispos donde se les exigía intervenir activamente a eliminar la herejía y se les daba el poder de poder juzgar y condenar a los herejes de su diócesis.
La inquisición tuvo tres importantes momentos, el primero fue llamado inquisición episcopal, ya que eran órganos separados que actuaban independientemente, administrada por los obispos. El segundo fue promulgado por el fracaso de la inquisición episcopal, ya que la toma de decisiones de algunos obispos estaba a favor de los herejes de la institución, mediante la bula Excommunicamus (1231) convertía en la autoridad de la inquisición a él Papa y era controlada por los dominicos. Y el tercero fue autorizado por el papa Inocencio IV en la bula Ad extirpanda (1252) permitía el uso de la tortura para obtener la confesión de los reos.
Criminales, manuscritos, mitos, leyendas, recetas, secretos, detractores, inocentes, hombres, mujeres y niños fueron juzgados por la inquisición, la organización de la iglesia, para juzgar los herejes de la iglesia, manejada por la iglesia, no se ve como una institución en el contexto moderno que sea éticamente correcta, si en el mundo modernos es castigado con mano de hierro las políticas corruptas, donde un inocente es juzgado por un crimen que no ejecuto, o cuando a un criminal queda en libertad, por razones que ni ellos mismos llegan a comprender, solo por enumerar algunos ejemplos. Pero estos se quedan cortos, mujeres encontradas recolectando plantas medicinales eran juzgadas de brujería, mujeres violadas por padres eran juzgadas por tener demonios, hombres que no pagaban el diezmo, niños hijos de prostitutas que tenían que vivir de lo que pudieran robar, filosofía, medicina, arte, mitología, poesía juzgados como libros herejes y quemados tanto ellos como sus propietarios.

¿Cuál fue su pecado?
Uno de los santos y filósofos más representativos de la edad media ayuda con su postura personal para poder fabricar una imagen más clara y concisa del pecado “El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.” Se observa como el pecado tiene dos acciones que lo definen, acción y reacción, todo lo que se haga en contra de lo que dice la institución divina será considerado pecado, pero no solo es malo para la institución como tal, también es visto como malo por el mismo “Dios” y este mandara un castigo a esa acción, y de esta forma fácilmente se puede encasillar como correctas las acciones de la inquisición. Ya que “Dios” le da la obligación a la iglesia de intermediar sus acciones en esta tierra, para que luego cuando el alma del pecador abandone su cuerpo aquel “Dios amoroso” lo juzgue y lo envié al purgatorio o al infierno a que pague por todos sus pecados. Esta postura hace recordar aquel “Dios justo” castigador del Antiguo testamento especialmente en el génesis y el éxodo, jugando como cualquier sádico con la vida de su pueblo prometido, destruyendo ciudades, ejércitos e incluso inundando todo el planeta demostrando su suprema bondad. Pero más allá de la historia Judía, la iglesia paso por alto el cambio que supone el Cristianismo a el Judaísmo, y como su mismo profeta Jesús de Nazaret llamo el onceavo mandamiento “Ámense unos a los otros como yo los he amado”, y más allá de sus palabras con sus acciones, revolucionando un país guerrero pero también esclavo, siendo el profeta final según los cristianos, el centro de su religión, pero ¿era el centro de su institución Jesús?
Como decía Johann Wolfgang Goethe “Los pecados escriben la historia, el bien es silencioso.” Ayuda a centrar la visión e intentar pensar si se habla de institución e acepta que todos sus individuos son iguales, la vida de muchos religiosos de todas las religiones muestran como las excepciones abecés se pasan por alto y los pecados son los que marcan la historia, “Un ejemplo vivo fue el caso del primer director de la Inquisición de Hungría, Paulus Hungarus, quien por misericordia defendió a los chamanes paganos húngaros valiéndose de su gran influencia con el Papa Inocencio III, e inclusive aseguró que estos al adorar al sol adoraban al ente supremo que era el mismo Dios, así que no hallaba razón para condenar a la gente.”[5]
Pablo Merizalde Maya.





[1] BAKER, Robert A. Compendio de la historia cristiana, Broadman Press (1959)
[2] ARNOLDSSON, Sverker. La leyenda negra (1960)
[3] CAHILL, Thomas, de cómo los irlandeses salvaron la civilización, Editorial Norma (2008)
[4] http://tupapimayer.wordpress.com/inquisicion-o-santa-inquisicion/
[5] Fehér, J. (1967). Magyar Középkori Inkvizicio. Buenos Aires, Argentina: Editorial Transilvania.


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